¿Quién es el responsable del ataque de un animal?

Responsabilidad ante el ataque de un perro

Todo propietario de un animal doméstico responderá ante las lesiones y daños que cause a terceros. En caso de ataque de un perro, habrá que valorar la gravedad de las lesiones, así como el tipo de incumplimiento de las normas para establecer el grado de imprudencia y determinar si el hecho es constitutivo de infracción penal o si sólo existe una responsabilidad administrativa o civil.

En caso de que el dueño haya puesto a una tercera persona al cuidado del animal, la responsabilidad caerá sobre ésta última.

En primer lugar es importante esclarecer si el ataque de un perro ha sido de carácter imprudente o doloso.

Si la agresión animal ha sido producto de una imprudencia del dueño, habrá que tener en cuenta el grado de negligencia que se ha producido para exigir el tipo de responsabilidad. Asimismo, si el perro en cuestión pertenece a una de las razas potencialmente peligrosas, la imprudencia será más grave debido a que estas razas requieren de mayor seguridad por parte del propietario.

De acuerdo a estos casos imprudentes hay que tener en cuenta el artículo 1905 del código civil. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

 En el caso de que el perro haya sido empleado como un arma de ataque de una forma intencionada para llevar a cabo una agresión, las lesiones producidas podrían ser constitutivas de delito de acuerdo con el artículo 147 del código penal.

“El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

Como ya se ha comentado anteriormente, la responsabilidad del dueño del perro será aún mayor si la raza del animal pertenece a una de las denominadas potencialmente peligrosas, pues para este tipo de perros la normativa es más exigente.

En España, de acuerdo con la legislación vigente, los perros considerados potencialmente peligrosos son los siguientes: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu, y sus cruces.

El propietario debe tener una licencia para tener al perro, un certificado de capacidad física y actitud psicológica, y estará obligado a adquirir un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Se considerará grave el hecho de no adoptar las medidas que sean precisas para evitar que un perro de estas características se escape. Un perro catalogado como potencialmente peligroso deberá llevar puesto un bozal homologado cuando se encuentre en un espacio público, y deberá estar atado con una correa no extensible que no tenga una longitud mayor de dos metros. Además, una misma persona no podrá llevar a la vez a dos perros de raza potencialmente peligrosa, y en ningún caso la persona que lleve al animal podrá ser menor de edad.

Las infracciones muy graves, que puedan desembocar por ejemplo en el ataque de un perro, pueden ser motivo de confiscación del animal o incluso de sacrificio del mismo.

– See more at: http://www.grupomedicodurango.com/responsabilidad-ante-el-ataque-de-un-perro/#sthash.XUKH36hq.dpuf

Responsabilidad ante el ataque de un perro

Todo propietario de un animal doméstico responderá ante las lesiones y daños que cause a terceros. En caso de ataque de un perro, habrá que valorar la gravedad de las lesiones, así como el tipo de incumplimiento de las normas para establecer el grado de imprudencia y determinar si el hecho es constitutivo de infracción penal o si sólo existe una responsabilidad administrativa o civil.

En caso de que el dueño haya puesto a una tercera persona al cuidado del animal, la responsabilidad caerá sobre ésta última.

En primer lugar es importante esclarecer si el ataque de un perro ha sido de carácter imprudente o doloso.

Si la agresión animal ha sido producto de una imprudencia del dueño, habrá que tener en cuenta el grado de negligencia que se ha producido para exigir el tipo de responsabilidad. Asimismo, si el perro en cuestión pertenece a una de las razas potencialmente peligrosas, la imprudencia será más grave debido a que estas razas requieren de mayor seguridad por parte del propietario.

De acuerdo a estos casos imprudentes hay que tener en cuenta el artículo 1905 del código civil. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

 En el caso de que el perro haya sido empleado como un arma de ataque de una forma intencionada para llevar a cabo una agresión, las lesiones producidas podrían ser constitutivas de delito de acuerdo con el artículo 147 del código penal.

“El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

Como ya se ha comentado anteriormente, la responsabilidad del dueño del perro será aún mayor si la raza del animal pertenece a una de las denominadas potencialmente peligrosas, pues para este tipo de perros la normativa es más exigente.

En España, de acuerdo con la legislación vigente, los perros considerados potencialmente peligrosos son los siguientes: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu, y sus cruces.

El propietario debe tener una licencia para tener al perro, un certificado de capacidad física y actitud psicológica, y estará obligado a adquirir un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Se considerará grave el hecho de no adoptar las medidas que sean precisas para evitar que un perro de estas características se escape. Un perro catalogado como potencialmente peligroso deberá llevar puesto un bozal homologado cuando se encuentre en un espacio público, y deberá estar atado con una correa no extensible que no tenga una longitud mayor de dos metros. Además, una misma persona no podrá llevar a la vez a dos perros de raza potencialmente peligrosa, y en ningún caso la persona que lleve al animal podrá ser menor de edad.

Las infracciones muy graves, que puedan desembocar por ejemplo en el ataque de un perro, pueden ser motivo de confiscación del animal o incluso de sacrificio del mismo.

– See more at: http://www.grupomedicodurango.com/responsabilidad-ante-el-ataque-de-un-perro/#sthash.XUKH36hq.dpuf

Responsabilidad ante el ataque de un perro

Todo propietario de un animal doméstico responderá ante las lesiones y daños que cause a terceros. En caso de ataque de un perro, habrá que valorar la gravedad de las lesiones, así como el tipo de incumplimiento de las normas para establecer el grado de imprudencia y determinar si el hecho es constitutivo de infracción penal o si sólo existe una responsabilidad administrativa o civil.

En caso de que el dueño haya puesto a una tercera persona al cuidado del animal, la responsabilidad caerá sobre ésta última.

En primer lugar es importante esclarecer si el ataque de un perro ha sido de carácter imprudente o doloso.

Si la agresión animal ha sido producto de una imprudencia del dueño, habrá que tener en cuenta el grado de negligencia que se ha producido para exigir el tipo de responsabilidad. Asimismo, si el perro en cuestión pertenece a una de las razas potencialmente peligrosas, la imprudencia será más grave debido a que estas razas requieren de mayor seguridad por parte del propietario.

De acuerdo a estos casos imprudentes hay que tener en cuenta el artículo 1905 del código civil. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

 En el caso de que el perro haya sido empleado como un arma de ataque de una forma intencionada para llevar a cabo una agresión, las lesiones producidas podrían ser constitutivas de delito de acuerdo con el artículo 147 del código penal.

“El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

Como ya se ha comentado anteriormente, la responsabilidad del dueño del perro será aún mayor si la raza del animal pertenece a una de las denominadas potencialmente peligrosas, pues para este tipo de perros la normativa es más exigente.

En España, de acuerdo con la legislación vigente, los perros considerados potencialmente peligrosos son los siguientes: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu, y sus cruces.

El propietario debe tener una licencia para tener al perro, un certificado de capacidad física y actitud psicológica, y estará obligado a adquirir un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Se considerará grave el hecho de no adoptar las medidas que sean precisas para evitar que un perro de estas características se escape. Un perro catalogado como potencialmente peligroso deberá llevar puesto un bozal homologado cuando se encuentre en un espacio público, y deberá estar atado con una correa no extensible que no tenga una longitud mayor de dos metros. Además, una misma persona no podrá llevar a la vez a dos perros de raza potencialmente peligrosa, y en ningún caso la persona que lleve al animal podrá ser menor de edad.

Las infracciones muy graves, que puedan desembocar por ejemplo en el ataque de un perro, pueden ser motivo de confiscación del animal o incluso de sacrificio del mismo.

– See more at: http://www.grupomedicodurango.com/responsabilidad-ante-el-ataque-de-un-perro/#sthash.XUKH36hq.dpuf

Todo propietario de un animal responderá de las lesiones que cause a terceros.

Fuente:

http://www.grupomedicodurango.com/responsabilidad-ante-el-ataque-de-un-perro/

Anuncios

Acerca de Zutabe

Profesional del Derecho
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Economía doméstica, Todas y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s