¿Quién es el responsable del ataque de un animal?

Responsabilidad ante el ataque de un perro

Todo propietario de un animal doméstico responderá ante las lesiones y daños que cause a terceros. En caso de ataque de un perro, habrá que valorar la gravedad de las lesiones, así como el tipo de incumplimiento de las normas para establecer el grado de imprudencia y determinar si el hecho es constitutivo de infracción penal o si sólo existe una responsabilidad administrativa o civil.

En caso de que el dueño haya puesto a una tercera persona al cuidado del animal, la responsabilidad caerá sobre ésta última.

En primer lugar es importante esclarecer si el ataque de un perro ha sido de carácter imprudente o doloso.

Si la agresión animal ha sido producto de una imprudencia del dueño, habrá que tener en cuenta el grado de negligencia que se ha producido para exigir el tipo de responsabilidad. Asimismo, si el perro en cuestión pertenece a una de las razas potencialmente peligrosas, la imprudencia será más grave debido a que estas razas requieren de mayor seguridad por parte del propietario.

De acuerdo a estos casos imprudentes hay que tener en cuenta el artículo 1905 del código civil. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

 En el caso de que el perro haya sido empleado como un arma de ataque de una forma intencionada para llevar a cabo una agresión, las lesiones producidas podrían ser constitutivas de delito de acuerdo con el artículo 147 del código penal.

“El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

Como ya se ha comentado anteriormente, la responsabilidad del dueño del perro será aún mayor si la raza del animal pertenece a una de las denominadas potencialmente peligrosas, pues para este tipo de perros la normativa es más exigente.

En España, de acuerdo con la legislación vigente, los perros considerados potencialmente peligrosos son los siguientes: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu, y sus cruces.

El propietario debe tener una licencia para tener al perro, un certificado de capacidad física y actitud psicológica, y estará obligado a adquirir un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Se considerará grave el hecho de no adoptar las medidas que sean precisas para evitar que un perro de estas características se escape. Un perro catalogado como potencialmente peligroso deberá llevar puesto un bozal homologado cuando se encuentre en un espacio público, y deberá estar atado con una correa no extensible que no tenga una longitud mayor de dos metros. Además, una misma persona no podrá llevar a la vez a dos perros de raza potencialmente peligrosa, y en ningún caso la persona que lleve al animal podrá ser menor de edad.

Las infracciones muy graves, que puedan desembocar por ejemplo en el ataque de un perro, pueden ser motivo de confiscación del animal o incluso de sacrificio del mismo.

– See more at: http://www.grupomedicodurango.com/responsabilidad-ante-el-ataque-de-un-perro/#sthash.XUKH36hq.dpuf

Responsabilidad ante el ataque de un perro

Todo propietario de un animal doméstico responderá ante las lesiones y daños que cause a terceros. En caso de ataque de un perro, habrá que valorar la gravedad de las lesiones, así como el tipo de incumplimiento de las normas para establecer el grado de imprudencia y determinar si el hecho es constitutivo de infracción penal o si sólo existe una responsabilidad administrativa o civil.

En caso de que el dueño haya puesto a una tercera persona al cuidado del animal, la responsabilidad caerá sobre ésta última.

En primer lugar es importante esclarecer si el ataque de un perro ha sido de carácter imprudente o doloso.

Si la agresión animal ha sido producto de una imprudencia del dueño, habrá que tener en cuenta el grado de negligencia que se ha producido para exigir el tipo de responsabilidad. Asimismo, si el perro en cuestión pertenece a una de las razas potencialmente peligrosas, la imprudencia será más grave debido a que estas razas requieren de mayor seguridad por parte del propietario.

De acuerdo a estos casos imprudentes hay que tener en cuenta el artículo 1905 del código civil. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

 En el caso de que el perro haya sido empleado como un arma de ataque de una forma intencionada para llevar a cabo una agresión, las lesiones producidas podrían ser constitutivas de delito de acuerdo con el artículo 147 del código penal.

“El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

Como ya se ha comentado anteriormente, la responsabilidad del dueño del perro será aún mayor si la raza del animal pertenece a una de las denominadas potencialmente peligrosas, pues para este tipo de perros la normativa es más exigente.

En España, de acuerdo con la legislación vigente, los perros considerados potencialmente peligrosos son los siguientes: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu, y sus cruces.

El propietario debe tener una licencia para tener al perro, un certificado de capacidad física y actitud psicológica, y estará obligado a adquirir un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Se considerará grave el hecho de no adoptar las medidas que sean precisas para evitar que un perro de estas características se escape. Un perro catalogado como potencialmente peligroso deberá llevar puesto un bozal homologado cuando se encuentre en un espacio público, y deberá estar atado con una correa no extensible que no tenga una longitud mayor de dos metros. Además, una misma persona no podrá llevar a la vez a dos perros de raza potencialmente peligrosa, y en ningún caso la persona que lleve al animal podrá ser menor de edad.

Las infracciones muy graves, que puedan desembocar por ejemplo en el ataque de un perro, pueden ser motivo de confiscación del animal o incluso de sacrificio del mismo.

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Responsabilidad ante el ataque de un perro

Todo propietario de un animal doméstico responderá ante las lesiones y daños que cause a terceros. En caso de ataque de un perro, habrá que valorar la gravedad de las lesiones, así como el tipo de incumplimiento de las normas para establecer el grado de imprudencia y determinar si el hecho es constitutivo de infracción penal o si sólo existe una responsabilidad administrativa o civil.

En caso de que el dueño haya puesto a una tercera persona al cuidado del animal, la responsabilidad caerá sobre ésta última.

En primer lugar es importante esclarecer si el ataque de un perro ha sido de carácter imprudente o doloso.

Si la agresión animal ha sido producto de una imprudencia del dueño, habrá que tener en cuenta el grado de negligencia que se ha producido para exigir el tipo de responsabilidad. Asimismo, si el perro en cuestión pertenece a una de las razas potencialmente peligrosas, la imprudencia será más grave debido a que estas razas requieren de mayor seguridad por parte del propietario.

De acuerdo a estos casos imprudentes hay que tener en cuenta el artículo 1905 del código civil. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

 En el caso de que el perro haya sido empleado como un arma de ataque de una forma intencionada para llevar a cabo una agresión, las lesiones producidas podrían ser constitutivas de delito de acuerdo con el artículo 147 del código penal.

“El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

Como ya se ha comentado anteriormente, la responsabilidad del dueño del perro será aún mayor si la raza del animal pertenece a una de las denominadas potencialmente peligrosas, pues para este tipo de perros la normativa es más exigente.

En España, de acuerdo con la legislación vigente, los perros considerados potencialmente peligrosos son los siguientes: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu, y sus cruces.

El propietario debe tener una licencia para tener al perro, un certificado de capacidad física y actitud psicológica, y estará obligado a adquirir un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Se considerará grave el hecho de no adoptar las medidas que sean precisas para evitar que un perro de estas características se escape. Un perro catalogado como potencialmente peligroso deberá llevar puesto un bozal homologado cuando se encuentre en un espacio público, y deberá estar atado con una correa no extensible que no tenga una longitud mayor de dos metros. Además, una misma persona no podrá llevar a la vez a dos perros de raza potencialmente peligrosa, y en ningún caso la persona que lleve al animal podrá ser menor de edad.

Las infracciones muy graves, que puedan desembocar por ejemplo en el ataque de un perro, pueden ser motivo de confiscación del animal o incluso de sacrificio del mismo.

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Todo propietario de un animal responderá de las lesiones que cause a terceros.

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Consejos sobre la aportación de documentos en la vista.

Fuente: RolePlayJurídico

Alguna que otra duda genera la aportación de documentos como prueba en los juicios civiles, penales y laborales. El objetivo de estas líneas es aclararlas de una forma concreta y práctica. Seguir leyendo

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Incapacidad laboral por depresión

Grupo Médico Durango.

La depresión es uno de los trastornos psicológicos más frecuentes en la sociedad actual. Prueba de ello son los datos oficiales que revelan que la venta de antidepresivos y ansiolíticos se han disparado en los últimos años.

Según la Organización Mundial de la Salud la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo que afecta a cerca de 350 millones de personas en todo el mundo.

La depresión suele darse por factores psicosociales tan diversos como el fracaso laboral, las rupturas amorosas o la falta de autoestima personal. Estos factores se unen a otros ambientales y biológicos, como podría ser una deficiencia en la liberación de neurotransmisores como la serotonina, o una anomalía hormonal.

Algunos síntomas propios de la depresión son el bajo estado de ánimo, la pérdida de interés y la pérdida de la capacidad de disfrutar. Muchas personas con depresión también sufren cansancio, ansiedad, alteraciones del sueño, pérdida del apetito y sentimientos de culpa.

Los trastornos mentales como la depresión son una de las principales causas de incapacidad temporal en España. El estrés y la depresión están detrás de la mayoría de estas ausencias laborales. Ambas patologías pueden aparecer conjuntamente, tanto es así que un 8% de los casos de depresión a nivel mundial es atribuido al estrés laboral.

Algunos efectos de la depresión que se pueden detectar en la vida laboral son: la lentitud a la hora de realizar tareas, los errores frecuentes en el trabajo, enfrentamientos con compañeros, un inadecuado cumplimiento de los horarios e incluso ausencias del puesto de trabajo sin justificar.

La baja por depresión puede ser concedida por un médico de cabecera, y en este caso su retribución será la misma que en cualquier otro tipo de baja por enfermedad común. Si la baja es concedida por el médico de la mutua de trabajo, la baja será considerada laboral y será retribuida como tal.

Los motivos que pueden dar paso a la depresión y  a la concesión de la baja pueden ser una desmotivación en el puesto de trabajo, una falta de reconocimiento en la actividad laboral o incluso una sobrecarga de trabajo. La depresión no deja de ser un trastorno preocupante que en sus casos más extremos puede conducir a ideas suicidas.

El tiempo de baja por depresión varía en cada situación, puede ser de corta duración o puede prolongarse en el tiempo. Las personas afectadas por bajas mayores a seis meses de duración tienen un 80% de posibilidades de continuar con el problema durante los cinco años siguientes. En estos casos de larga duración, el afectado será evaluado por un tribunal médico y deberá pasar su inspección por lo general entre 12 y 18 meses después de que comenzara el periodo de baja.

El tribunal médico dictaminará el alta, o bien una incapacidad laboral temporal o permanente.

En el caso de que el tribunal deniegue la baja, la persona con depresión deberá reincorporarse de manera inmediata a su puesto de trabajo independientemente de su estado, pues de lo contrario se arriesgaría al despido.

En este punto del proceso, si la depresión persiste y anula su capacidad laboral, el afectado podrá acudir a un centro de peritaciones médicas que evaluará su caso. Si el informe del perito médico es satisfactorio para el paciente, se podrá solicitar una incapacidad laboral por vía jurisdiccional.

– See more at: http://www.grupomedicodurango.com/incapacidad-laboral-por-depresion/?utm_source=hootsuite&utm_campaign=hootsuite#sthash.FeSbSGOk.dpuf

La depresión es uno de los trastornos psicológicos más frecuentes en la sociedad actual. Prueba de ello son los datos oficiales que revelan que la venta de antidepresivos y ansiolíticos se han disparado en los últimos años.

Según la Organización Mundial de la Salud la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo que afecta a cerca de 350 millones de personas en todo el mundo.

La depresión suele darse por factores psicosociales tan diversos como el fracaso laboral, las rupturas amorosas o la falta de autoestima personal. Estos factores se unen a otros ambientales y biológicos, como podría ser una deficiencia en la liberación de neurotransmisores como la serotonina, o una anomalía hormonal.

Algunos síntomas propios de la depresión son el bajo estado de ánimo, la pérdida de interés y la pérdida de la capacidad de disfrutar. Muchas personas con depresión también sufren cansancio, ansiedad, alteraciones del sueño, pérdida del apetito y sentimientos de culpa.

Los trastornos mentales como la depresión son una de las principales causas de incapacidad temporal en España. El estrés y la depresión están detrás de la mayoría de estas ausencias laborales. Ambas patologías pueden aparecer conjuntamente, tanto es así que un 8% de los casos de depresión a nivel mundial es atribuido al estrés laboral.

Algunos efectos de la depresión que se pueden detectar en la vida laboral son: la lentitud a la hora de realizar tareas, los errores frecuentes en el trabajo, enfrentamientos con compañeros, un inadecuado cumplimiento de los horarios e incluso ausencias del puesto de trabajo sin justificar.

La baja por depresión puede ser concedida por un médico de cabecera, y en este caso su retribución será la misma que en cualquier otro tipo de baja por enfermedad común. Si la baja es concedida por el médico de la mutua de trabajo, la baja será considerada laboral y será retribuida como tal.

Los motivos que pueden dar paso a la depresión y  a la concesión de la baja pueden ser una desmotivación en el puesto de trabajo, una falta de reconocimiento en la actividad laboral o incluso una sobrecarga de trabajo. La depresión no deja de ser un trastorno preocupante que en sus casos más extremos puede conducir a ideas suicidas.

El tiempo de baja por depresión varía en cada situación, puede ser de corta duración o puede prolongarse en el tiempo. Las personas afectadas por bajas mayores a seis meses de duración tienen un 80% de posibilidades de continuar con el problema durante los cinco años siguientes. En estos casos de larga duración, el afectado será evaluado por un tribunal médico y deberá pasar su inspección por lo general entre 12 y 18 meses después de que comenzara el periodo de baja.

El tribunal médico dictaminará el alta, o bien una incapacidad laboral temporal o permanente.

En el caso de que el tribunal deniegue la baja, la persona con depresión deberá reincorporarse de manera inmediata a su puesto de trabajo independientemente de su estado, pues de lo contrario se arriesgaría al despido.

En este punto del proceso, si la depresión persiste y anula su capacidad laboral, el afectado podrá acudir a un centro de peritaciones médicas que evaluará su caso. Si el informe del perito médico es satisfactorio para el paciente, se podrá solicitar una incapacidad laboral por vía jurisdiccional.

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Según la Organización Mundial de la Salud la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo que afecta a cerca de 350 millones de personas en todo el mundo.

La depresión suele darse por factores psicosociales tan diversos como el fracaso laboral, las rupturas amorosas o la falta de autoestima personal. Estos factores se unen a otros ambientales y biológicos, como podría ser una deficiencia en la liberación de neurotransmisores como la serotonina, o una anomalía hormonal.

Algunos síntomas propios de la depresión son el bajo estado de ánimo, la pérdida de interés y la pérdida de la capacidad de disfrutar. Muchas personas con depresión también sufren cansancio, ansiedad, alteraciones del sueño, pérdida del apetito y sentimientos de culpa.

Los trastornos mentales como la depresión son una de las principales causas de incapacidad temporal en España. El estrés y la depresión están detrás de la mayoría de estas ausencias laborales. Ambas patologías pueden aparecer conjuntamente, tanto es así que un 8% de los casos de depresión a nivel mundial es atribuido al estrés laboral.

Algunos efectos de la depresión que se pueden detectar en la vida laboral son: la lentitud a la hora de realizar tareas, los errores frecuentes en el trabajo, enfrentamientos con compañeros, un inadecuado cumplimiento de los horarios e incluso ausencias del puesto de trabajo sin justificar.

La baja por depresión puede ser concedida por un médico de cabecera, y en este caso su retribución será la misma que en cualquier otro tipo de baja por enfermedad común. Si la baja es concedida por el médico de la mutua de trabajo, la baja será considerada laboral y será retribuida como tal.

Los motivos que pueden dar paso a la depresión y  a la concesión de la baja pueden ser una desmotivación en el puesto de trabajo, una falta de reconocimiento en la actividad laboral o incluso una sobrecarga de trabajo. La depresión no deja de ser un trastorno preocupante que en sus casos más extremos puede conducir a ideas suicidas.

El tiempo de baja por depresión varía en cada situación, puede ser de corta duración o puede prolongarse en el tiempo. Las personas afectadas por bajas mayores a seis meses de duración tienen un 80% de posibilidades de continuar con el problema durante los cinco años siguientes. En estos casos de larga duración, el afectado será evaluado por un tribunal médico y deberá pasar su inspección por lo general entre 12 y 18 meses después de que comenzara el periodo de baja.

El tribunal médico dictaminará el alta, o bien una incapacidad laboral temporal o permanente.

En el caso de que el tribunal deniegue la baja, la persona con depresión deberá reincorporarse de manera inmediata a su puesto de trabajo independientemente de su estado, pues de lo contrario se arriesgaría al despido.

En este punto del proceso, si la depresión persiste y anula su capacidad laboral, el afectado podrá acudir a un centro de peritaciones médicas que evaluará su caso. Si el informe del perito médico es satisfactorio para el paciente, se podrá solicitar una incapacidad laboral por vía jurisdiccional.

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Según la Organización Mundial de la Salud la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo que afecta a cerca de 350 millones de personas en todo el mundo.

La depresión suele darse por factores psicosociales tan diversos como el fracaso laboral, las rupturas amorosas o la falta de autoestima personal. Estos factores se unen a otros ambientales y biológicos, como podría ser una deficiencia en la liberación de neurotransmisores como la serotonina, o una anomalía hormonal.

Algunos síntomas propios de la depresión son el bajo estado de ánimo, la pérdida de interés y la pérdida de la capacidad de disfrutar. Muchas personas con depresión también sufren cansancio, ansiedad, alteraciones del sueño, pérdida del apetito y sentimientos de culpa.

Los trastornos mentales como la depresión son una de las principales causas de incapacidad temporal en España. El estrés y la depresión están detrás de la mayoría de estas ausencias laborales. Ambas patologías pueden aparecer conjuntamente, tanto es así que un 8% de los casos de depresión a nivel mundial es atribuido al estrés laboral.

Algunos efectos de la depresión que se pueden detectar en la vida laboral son: la lentitud a la hora de realizar tareas, los errores frecuentes en el trabajo, enfrentamientos con compañeros, un inadecuado cumplimiento de los horarios e incluso ausencias del puesto de trabajo sin justificar.

La baja por depresión puede ser concedida por un médico de cabecera, y en este caso su retribución será la misma que en cualquier otro tipo de baja por enfermedad común. Si la baja es concedida por el médico de la mutua de trabajo, la baja será considerada laboral y será retribuida como tal.

Los motivos que pueden dar paso a la depresión y  a la concesión de la baja pueden ser una desmotivación en el puesto de trabajo, una falta de reconocimiento en la actividad laboral o incluso una sobrecarga de trabajo. La depresión no deja de ser un trastorno preocupante que en sus casos más extremos puede conducir a ideas suicidas.

El tiempo de baja por depresión varía en cada situación, puede ser de corta duración o puede prolongarse en el tiempo. Las personas afectadas por bajas mayores a seis meses de duración tienen un 80% de posibilidades de continuar con el problema durante los cinco años siguientes. En estos casos de larga duración, el afectado será evaluado por un tribunal médico y deberá pasar su inspección por lo general entre 12 y 18 meses después de que comenzara el periodo de baja.

El tribunal médico dictaminará el alta, o bien una incapacidad laboral temporal o permanente.

En el caso de que el tribunal deniegue la baja, la persona con depresión deberá reincorporarse de manera inmediata a su puesto de trabajo independientemente de su estado, pues de lo contrario se arriesgaría al despido.

En este punto del proceso, si la depresión persiste y anula su capacidad laboral, el afectado podrá acudir a un centro de peritaciones médicas que evaluará su caso. Si el informe del perito médico es satisfactorio para el paciente, se podrá solicitar una incapacidad laboral por vía jurisdiccional.

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QUIÉN ES Y QUÉ FUNCIÓN TIENE EL PROCURADOR DE LOS TRIBUNALES

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Blogs de Derecho Administrativo

Contencioso (J.R. Chaves)

El blog de Sergio Clavero

Canal Profesional

Es público

Jose Manuel Gracia

In dubio pro administrado

Mercedes Fuentes

Garrigues

Trabajando más por un poco menos

No todo está derecho

Hispacolex

Tu Blog de la Administración Pública

Nosoloaytos

Administración Local 2.0.

El blog de ACAL

No se trata de hacer leer

 

 

 

 

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Determinación del “quantum” indemnizatorio por negligencia profesional de abogado por pérdida de oportunidad procesal

Se desestima el recurso de casación interpuesto contra la sentencia que declaró resuelto el contrato de arrendamiento de servicios que unía a los litigantes, condenando a la demandada -despacho de abogados contratado para el asesoramiento fiscal- a resarcir los daños patrimoniales padecidos por la actora, no accediendo a la reclamación de indemnización por daños morales.

Declaró la Sala “a quo” acreditada la pérdida de oportunidad de la recurrente para recurrir una resolución del TEAR al incumplir la demandada la obligación de darle traslado en tiempo hábil de dicha resolución, por lo que valoró el daño padecido por la actuación negligente teniendo en cuenta la escasa posibilidad de éxito del recurso frustrado. El TS afirma que, tal y como se pretende, no procede indemnizar por daños morales, ya que sólo se reclamó el importe de la indemnización por daños patrimoniales. Añade, que el contrato incumplido es de contenido puramente económico y no afecta a bienes de la personalidad, siendo insuficiente la mera invocación del precepto que se entiende infringido, sin una previa descripción del hecho, seguido de la prueba correspondiente y del petitum por tal concepto.

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Últimos cambios en los algoritmos de Google #infografia #infographic #seo

TICs y Formación

Hola:

Una infografía sobre los Últimos cambios en los algoritmo de Google.

Un saludo

Últimos cambios en los algoritmo de Google Últimos cambios en los algoritmo de Google

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Boletín de consultas en materia de RRHH

Acceso, adquisición y pérdida de la condición de funcionario

Principios constitucionales y derechos fundamentales

Derechos y deberes

Incompatibilidades

Responsabilidad

Carrera administrativa

Provisión de puestos de trabajo

Situaciones administrativas

Retribuciones

Jornada y horario

Vacaciones, permisos y licencias

Reconocimiento de servicios prestados

Seguridad Social funcionarios

Representación y participación institucional

Régimen laboral

Unión Europea y organismos internacionales

Fuente:

http://www.mpt.gob.es/areas/funcion_publica/estatutobasico/FAQ/bodeco.html

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Gestión de Recursos Humanos en la Administración del Estado

Fuente:

http://legislacion.060.es/gestion_recursos_humanos-ides-idweb.html#8


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Criterios para la aplicación del Estatuto Básico del Empleado Público en el ámbito de la Administración Local

1. Ámbito de aplicación del Estatuto Básico del Empleado Público en la Administración Local

1.1. El EBEP se aplica al personal funcionario y, en lo que proceda al personal laboral, que preste servicios en la Administración de las distintas clases de Entidades locales reguladas en el artículo 3 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local (desde ahora LrBRL):

  • – Municipios
  • – Provincias
  • – Islas
  • – Entidades de ámbito territorial inferior al municipal, instituidas o reconocidas por las Comunidades Autónomas
  • – Comarcas u otras Entidades que agrupen varios municipios instituidas por las Comunidades Autónomas
  • – Áreas Metropolitanas
  • – Mancomunidades de municipios

1.2. El EBEP es también de aplicación al personal funcionario y, en lo que proceda al personal laboral que preste servicios en los organismos públicos locales, como son los organismos autónomos y entidades públicas empresariales locales, vinculados o dependientes de cualquiera de las Entidades locales citadas en el párrafo anterior, así como a consorcios de los que formen parte Entidades locales salvo que, según sus estatutos, adopten la forma de sociedad mercantil.

1.3. Los principios de los artículos 52 (código de conducta), 53 (principios éticos), 54 (principios de conducta), 55 (principios rectores de acceso al empleo público) y 59 (personas con discapacidad) son de aplicación a las siguientes entidades:

– Las sociedades mercantiles en cuyo capital social participen total o mayoritariamente las Entidades locales.

– Las fundaciones locales que, o bien se constituyen con una aportación mayoritaria de las Entidades locales, o bien cuando su patrimonio fundacional, con un carácter de permanencia, esté formado en más de un 50% por bienes o derechos aportados o cedidos por las citadas Entidades locales.

– Los consorcios de los que formen parte Entidades locales que, de acuerdo con sus estatutos, adopten la forma de sociedad mercantil

 

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